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Educar para la Lactancia Materna

La campaña de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2017, que se lleva adelante del 1 al 7 de agosto, es clave para conseguir algunos de los principales objetivos del Desarrollo Sostenible en salud, medio ambiente y economía: la creación de alianzas necesarias para fortalecer los medios de ejecución que revitalicen a la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible. Educar para la Lactancia Materna desde la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) implica, en este tiempo, dar prioridad a la acción conjunta con los movimientos sociales, instituciones, organizaciones y grupos que luchan por el interés público y el bien común.


Educar para la Lactancia Materna es una prioridad universal.

La leche materna es el alimento exclusivo para el niño desde que nace hasta cumplidos los 6 primeros meses de vida, inclusive se lo prefiere antes que al agua potable para su hidratación natural.

Del martes 1 al lunes 7 de agosto de 2017 se conmemora en más de 170 países la 25 edición de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una iniciativa de Unicef cuya meta central es fomentar el amamantamiento natural y mejorar la calidad de vida de los bebés en todo el mundo, bajo el lema “Construyendo alianzas para proteger la lactancia: por el bien común, sin conflictos de interés”, elegido este año con el objetivo de fortalecer los medios de ejecución del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo “Objetivos de Desarrollo Sostenible y revitalizar a la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), también conocidos como Objetivos Mundiales, son un llamado universal a la adopción de medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad, que coinciden con los principios de la la RSE a los que adherimos en Veronese Producciones · Publicidad Integral.

¿Por qué educar para la Lactancia Materna?

“La lactancia materna es la mejor y única manera de proporcionar a los recién nacidos todos los nutrientes y defensas que necesitan.

Una de las principales estrategias de orden público para disminuir el hambre y la desnutrición infantil a escala global es el fomento del amamantamiento natural, también llamado lactancia materna.

La lactancia materna es la mejor manera de dar a los recién nacidos todos los nutrientes y defensas que necesitan. La recomendación de los expertos es proporcionar lactancia materna exclusiva para los recién nacidos hasta los 6 meses de edad, y mantenerla en lo posible hasta los 2 años o más, junto con los complementos alimenticios adecuados.

Durante las primeros 24 semanas de vida, el único alimento que necesitan los niños es la leche materna: todo tipo de nutriente o bebida –incluida el agua– fuera de la leche materna, aumenta el riesgo de que padezcan diarreas u otras enfermedades, ya que es la “primera inmunización” natural del bebé, y no existen fórmulas alternativas sustitutas para protegerlo mejor.

Unicef trabaja con aliados, gobiernos, instituciones, asociaciones y comunidades para proteger y promover la lactancia natural, apoyar el dictado de leyes nacionales relacionadas con la alimentación de los recién nacidos, mejorar la atención pre y posnatal, y brindar recursos adicionales a las madres primerizas.

Las primeras voces de alerta

“Construyendo alianzas para proteger la lactancia: por el bien común, sin conflictos de interés”

Afiche de la Semana de la Lactancia Materna 2017: “Construyendo alianzas para proteger la lactancia: por el bien común, sin conflictos de interés”

Ante la disminución alarmante de las tasas de lactancia materna a nivel mundial, Unicef y la Organización Mundial de la Salud (OMS), organizaron una reunión sobre la alimentación del lactante y el niño pequeño en 1979.

El resultado fue la recomendación de educar para la Lactancia Materna y a la vez elaborar un Código Internacional para controlar las prácticas de comercialización de fórmulas de alimentos infantiles y otros productos utilizados como sustitutos parciales o totales de la leche materna, en especial los elaborados por la industria farmacéutica.

En mayo de 1981, la Asamblea Mundial de la Salud (AMS), órgano máximo de la OMS, aprobó el Código Internacional de Sucedáneos de la Leche Materna. En ese mismo sentido, la “Declaración de los Innocenti” realizada en agosto de 1990 por la OMS y Unicef, se propuso de proteger, promover, apoyar y educar para la lactancia materna, y desalentar el consumo de productos sustitutos.

La Conferencia Internacional sobre Nutrición de 1992 en Roma, Italia, definió que una de las principales estrategias para disminuir el hambre y la desnutrición es a través del fomento de la lactancia materna, e instituyó la Semana Mundial de la Lactancia Materna entre el 1 y el 7 de agosto de cada año.

Acciones encaminadas a educar para la Lactancia Materna

Educar para la Lactancia Materna: amamantando al bebé.

Según los profesionales de la salud, el empleo de sustitutos eventuales de la leche materna debería hacerse por prescripción médica y bajo un riguroso control. Nuestra RSE es tratar de influir para que así sea.

Para aumentar los índices de lactancia materna en el mundo –todavía en caída perturbadora– es imprescindible la implementación del monitoreo del Código Internacional, “piedra angular” de las autoridades de salud pública para regular normas básicas como:

  • No anunciar sucedáneos de leche materna, biberones, ni tetinas.
  • No obsequiar muestras gratuitas a las madres.
  • No realizar promociones en los sistemas de salud, que incluye no ofrecer suministros de fórmula gratis o a bajo costo.
  • No permitir que se entreguen donaciones o muestras gratuitas a los trabajadores de la salud.
  • No utilizar fotografías de bebés, ni palabras que idealicen la alimentación artificial en las etiquetas de los productos.
  • No proporcionar otra información a los trabajadores de la salud que no sea científica y objetiva.
  • Explicar los beneficios y la superioridad de la lactancia materna, y alertar sobre los peligros relacionados con la alimentación artificial, a través de la información sobre alimentación artificial, incluida la que aparece en las etiquetas.
Campaña “Si pudiera, lo haría”, 2012.

Educar para la Lactancia Materna es una premisa del spot “Si pudiera, lo haría”, una serie de fotografías de hombres con bebés en brazos simulando amamantar.

Estas recomendaciones abarcan, como es obvio, además de a todas aquella personas relacionadas de manera directa o indirecta con la salud,  a anunciantes, agencias, comunicadores y organizaciones de todo nivel con Responsabilidad Social Empresaria, y por eso el nombre dado a la campaña 2017: “Construyendo alianzas para proteger la lactancia: por el bien común, sin conflictos de interés”.

Otra gran prioridad es educar para lactancia materna durante las situaciones de emergencia, cuando las malas prácticas alimentarias –y aun aquellas asumidas como beneficiosas– suelen contribuir a aumentar la mortalidad infantil.

Uno de los principales obstáculos que se presentan a la hora de educar para la lactancia materna es la serie de prejuicios al respecto que, con matices locales, se experimentan en los más diversos lugares del Planeta donde, en pleno siglo 21, la visión del acto de amamantamiento y la mera exposición del pezón femenino provoca todavía incomodidad y discordia en mucha gente.

La RSE y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Los ODS conllevan un espíritu de colaboración y pragmatismo para elegir las mejores opciones con el fin de optimizar la calidad de vida para el presente y para las generaciones futuras.

Promover el crecimiento y el desarrollo de la formas de vida regional de manera sostenible, con orientaciones y metas claras para su adopción por todos los países en conformidad con sus prioridades y desafíos ambientales, sólo puede conseguirse si se tejen alianzas de intereses comunes que dejen de lado las metas sectoriales.

La alimentación con leche materna y la buena nutrición en la infancia son aspectos cruciales para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU y, en particular, los que se refieren a la supervivencia infantil, como reducir en dos terceras partes la tasa de mortalidad entre los menores de 5 años, erradicar la pobreza extrema y el hambre.

Todos podemos, desde nuestros lugares de trabajo y gestión, acompañar, colaborar y contribuir a educar para la Lactancia Materna de manera activa.

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