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Semana Santa a la argentina

La Semana Santa es, en el mundo cristiano, un tiempo de recogimiento que comienza el Domingo de Ramos y culmina el Domingo de Resurrección (Pascua) y memora a la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo luego de la Cuaresma previa, un período que comienza el Miércoles de Ceniza y acaba el Jueves Santo, antes de la Misa de la Última Cena. Entre nosotros asume significados complejos y variables, a veces contradictorios, muy vinculados también con la gastronomía y el turismo, ya por la extensión del feriado, ya porque como en este 2018 se prolonga con en Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. No queda muy claro si la Semana Santa a la argentina es una festividad, un duelo o un espacio en el que la memoria nos pide una clara conciencia de lo que somos y hacemos a la luz del pasado. Lo que sí resulta patente, es que este año parece ideal para hacerse una escapada.


“La última cena”, mural de Leonardo da Vinci.

“L’ultima cena”, mural de Leonardo da Vinci ejecutado entre 1495 y 1497 en el refectorio del convento de Santa Maria delle Grazie, Milán, Italia.

La Semana Santa fue la última que pasó Jesús de Nazaret sobre la Tierra: turbulenta y desgarradora, contuvo a la entrada triunfal en Jerusalén el Domingo de Ramos; a la unción de Jesús en la casa de Lázaro y la expulsión de los mercaderes del templo el Lunes Santo; a la premonición de la traición de Judas y las tres negaciones de Pedro el Martes; a la conspiración con el Sanedrín para entregar a Jesús el Miércoles; a la seguidilla de actos simbólicos que incluyó al lavatorio de los pies, la Última Cena, la Eucaristía y por fin el arresto de Cristo el Jueves Santo, seguido de la prisión, los interrogatorios de Caifás durante la parodia de juicio, y el lavamanos posterior de Poncio Pilato; a la flagelación y la coronación de espinas, el Via Crucis –camino de la cruz– y la crucifixión en el monte Calvario, que acaban con la muerte y sepultura el Viernes Santo; a la Vigilia Pascual o Sábado de Gloria; y por fin al Domingo de Pascua de Resurrección en el que el Elegido pasa de la muerte a la vida.

“De ninguna manera se recuerda con angustia, dolor o tristeza el padecimiento atroz que precedió a la muerte de Cristo, sino antes bien se celebra su entrega por amor a los hombres.

Para la Iglesia Católica, la Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el calendario, un lapso dedicado a la reflexión sobre los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús, propicio para la oración y la aceptación de la Gracia que concede al creyente la Resurrección, ese paso que nombramos Pascua; también significa acompañar al Señor con sacrificios simbólicos trascendentes, el arrepentimiento por los pecados cometidos, y asistir al sacramento de la Penitencia para resucitar con Él.

De ninguna manera se recuerda con angustia, dolor o tristeza el padecimiento atroz que precedió a la muerte de Cristo, sino antes bien se celebra su entrega por amor a los hombres y el poder que nos confiere su Resurrección que es la primicia (el anticipo, la primera cosecha) que preludia a la nuestra.

Semana Santa a la argentina 2108: La Resurrección de Jesús según Piero della Francesca.

“La Resurrección de Jesucristo”, mural en fresco y témpera pintado por Piero della Francesca entre 1463 t 1465, conservado en el Museo Civico di Sansepolcro en la Toscana italiana.

La Pascua como tal es una celebración muy anterior al nacimiento del Hijo de Dios: recuerda a la liberación del pueblo judío de la esclavitud de Egipto con el inicio del Éxodo hacia la Tierra Prometida a través del desierto en el año 1513 antes de Cristo.

El sacrificio del cordero pascual se volvió el ritual por excelencia de la Pascua judía, y consistía en la inmolación de un animal joven al final del día que era comido acompañado de verduras amargas.

La coincidencia en el tiempo con la Resurrección de Jesús llevó a los primeros cristianos (todos ellos nacidos y criados judíos) a la celebración conjunta de ambas pascuas, tradición que se mantuvo hasta 325 años después de Cristo, cuando el Primer Concilio de Nicea quitó los componentes ajenos, aunque conservó la movilidad de la fecha por la certeza de que Jesús había muerto durante la Pascua judía.

[Ya en la nota del 4 de abril de 2017 “Pascua de Resurrección en nuestra idiosincrasia” ampliamos algunos de esto conceptos.]

Ya en el papado de Francisco, la Semana Santa de 2013 fue propicia para la realización de sus primeros actos públicos multitudinarios relevantes que marcarían el carácter de la nueva era pontificia:

  • Durante el Domingo de Ramos decidió denunciar a las guerras, los apremios económicos, la codicia de dinero y de poder, la corrupción y los crímenes contra la vida y la Creación, mientras aseguraba que con Jesús era posible vencer al mal y a la tristeza: no dejen que nadie «les robe la esperanza» les dijo a las más de 250 mil personas reunidas en la Plaza San Pedro de El Vaticano.
  • En la Misa Crismal del Jueves Santo comunicó la decisión de beatificar a varios mártires de la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial y la Europa comunista; por la tarde, en vez de en la tradicional Basílica de San Juan de Letrán, celebró misa en un reformatorio donde lavó, secó y besó los pies de 12 internados, entre los cuales había dos mujeres, una de ellas musulmana.
  • El Viernes Santo consumó una ceremonia en la Basílica de San Pedro donde rezó tendido y en silencio ante un crucifijo desnudo, para luego participar del Via Crucis entre el Coliseo y el Monte Palatino.
  • El Domingo de Resurrección, Francisco envió un mensaje de paz a todas las regiones en conflicto alrededor del mundo, y bendijo Urbi et Orbi a los cientos de miles de fieles reunidos en la Plaza.

Las fechas cambiantes de la Semana Santa

Semana Santa a la argentina 2108: la Luna Llena Eclesiástica.

La fecha de Pascua ocurre el primer domingo después de la luna llena eclesiástica, calculada de acuerdo con un calendario de aproximación la Calendario Gregoriano.

Todos los años, la Pascua, y por lo tanto la Semana Santa, se celebra en diferentes momentos, porque al tener su origen en una costumbre pagana guarda más relación con los cambios de estación que con el calendario convencional.

La raíz astronómica determinaba que se utilizara una simple regla para fijar el día del Domingo de Pascua en el domingo inmediato que sigue a la primera Luna llena después del cambio del inicio de la primavera en el hemisferio norte.

Los problemas empezaron a presentarse tanto por la oscilación en la fecha de ocurrencia del equinoccio que marca el final de invierno boreal, como por la fecha en que se produce el plenilunio en las distintas longitudes del globo terrestre (por ejemplo hoy podría darse que mientras en Japón o Australia sucede en una fecha, en España o Estados Unidos todavía sea el día anterior). Además, pesaba en el cálculo cierta propensión a desentenderse de la coincidencia con el Pesaj, la pascua judía.

La regla completa para la correcta determinación de la Pascua toma en cuenta una Luna llena ficticia (llamada Luna Llena Eclesiástica) establecida por la Iglesia Católica mediante unas tablas numéricas creadas en el Renacimiento que ubican al plenilunio durante o después del 21 de marzo.

Así las cosas, la Pascua nunca puede darse ni antes del 22 de marzo ni después del 25 de abril. La fecha más frecuente para la Pascua de Resurrección es el 19 de abril, con una recurrencia de casi 4 veces cada 100 años; la menos habitual el 22 de marzo, que se da en apenas 5 ocasiones cada 1.000 años.

¿Y cómo es la Semana Santa a la argentina?

Semana Santa a la argentina 2108: el breve éxodo de un fin de semana XXL.

El breve éxodo de un fin de semana XXL es ocasión para que la Semana Santa a la argentina 2108 se convierta en un boom de turismo.

Para la gran mayoría los argentinos –lo que también incluye a muchos católicos fervientes– la Semana Santa se ha convertido además en una ocasión para el descanso, el entretenimiento y la diversión, aun cuando se observen –algo desvirtuados– los ritos y costumbres tradicionales y propios a la Semana.

Por cierto, esto no fue siempre así.

En la época de la colonia, durante la Semana Santa se suspendía la ejecución de música, la matanza de animales para consumo (como reaseguro del respeto de la vigilia pascual), se detenían los trámites de las causas civiles y hasta se indultaba a los presos que cumplían condenas menores, en tanto se repartía limosnas entre los que quedaban detenidos.

En las ciudades –había muy pocas por entonces– se llevaban en andas a las imágenes sagradas en procesiones multitudinarias (para aquellos tiempos), una costumbre muy propia todavía hoy en España; los candombes de los negros estaban integrados a la liturgia sagrada; las mujeres iban de luto hasta la llegada del Sábado de Gloria, cuando todos se vestían de etiqueta para recibir a la Pascua. El control religioso era severo, y aunque ya no se aplicaban los castigos de la Inquisición, los curas publicaban, para desprecio y escarnio por la inobservancia, los nombres de aquellos que no había realizado la Confesión.

La Revolución de Mayo, más allá de sus intenciones, provocó un desencuentro con el Papado que, “respetuoso de la Corona de España”, condenó a todos los movimientos independentistas americanos, resuelto recién en 1966 con la firma del Concordato entre la Santa Sede y la República Argentina.

Cuando las Provincias Unidas se hicieron Argentina

Semana Santa a la argentina 2108: infaltables empanadas de vigilia.

Desde épocas arcanas, la Semana Santa a la argentina ha sido propicia para el deleite gastronómico debidamente adecuado a la fecha religiosa.

Un naciente liberalismo suavizado por las circunstancias trajo más tolerancia respecto al ayuno y a la abstinencia en el consumo de carnes rojas, mientras se permitía la celebración de funciones teatrales –antes prohibidas durante toda la Cuaresma– y hasta se instauró la costumbre de “la quema de Judas”, representado por un muñeco de trapo embebido en combustible y relleno con petardos, muchas veces ataviado de manera burlona como algún personaje prominente.

En la época de la colonia se llevaban en andas a las imágenes sagradas, los candombes de los negros estaban integrados a la liturgia sagrada, las mujeres iban de luto hasta la llegada del Sábado de Gloria.

Para mediados del siglo 19, la secularización promovida por la ascendencia liberal y las veladas influencias masónicas habían desplazando a la antes omnipresente Iglesia Católica, con la merma consiguiente de la participación pública en las celebraciones de la Semana Santa. Cada vez más, cundía la idea de que la piedad y la misericordia eran temas reservados para las mujeres.

La controversia más fuerte estalló en 1882 a raíz de la polémica ley de Educación (pero también el matrimonio civil y la injerencia estatal en el nombramiento de autoridades religiosas) que reabrió la sempiterna “grieta” argentina, esta vez entre “clericales” y “liberales”(con matices, volvió a darse después de promediar el siglo 20 bajo la consigna “laica o libre”, un tanto falaz, para definir si las universidades privadas, la mayoría católicas, podía otorgar títulos públicos).

La prensa, imbuida de principios laicos, era contraria por completo a las expresiones del culto tradicional, y hasta publicaba artículos en los que se recomendaba abstenerse de concurrir a las ceremonias litúrgicas azuzando el fantasma del contagio de pestes en los lugares cerrados muy concurridos.

Ajena a las diatribas, al común de la gente las ideas de unos y otros le eran con franqueza indiferentes, posición que se consolidó con la llegada de las sucesivas oleadas de inmigrantes en los años posteriores, hasta que los anarquistas vinieron para burlarse y caricaturizar a todo lo que oliera a religión: los panaderos radicalizados acuñaron nombres sarcásticos para sus facturas, como “suspiros de monja”, “bolas de fraile” o “sacramentos”.

Siglo 20, cambalache

El Congreso Eucarístico Internacional en la Semana Santa a la argentina.

El 23 Congreso Eucarístico Internacional se llevó a cabo en Buenos Aires entre el 9 y el 14 de octubre de 1934, y contó con la presencia del futuro Papa Pío XII, Monseñor Eugenio Pacelli, acaso la figura religiosa más importante de la época.

Rotas las relaciones entre el gobierno nacional y la Santa Sede a lo largo de más de 20 años, la nueva centuria encontró a la Iglesia argentina replegada y desprevenida, reservada para las élites religiosas que pugnaban por volver a cristianizar a la feligresía extraviada. La Semana Santa a la argentina quedaba reducida al rito parroquial, a las proposiciones cerradas de la Acción Católica Argentina, y a la liturgia hermética de los ortodoxos más devotos.

“La composición social de la Argentina había cambiado, y con ella el sentido de la libertad y la pluralidad de credos, aunque se conservara en lo profundo el espíritu ecuménico de la Iglesia que abraza a todas las formas de la fe.

La presencia en el país de monseñor Eugenio Pacelli –más tarde el Papa Pío XII– con motivo del 32 Congreso Eucarístico Internacional de 1934 (el primero celebrado en América Latina) representó una inflexión que dio inicio a una nueva Iglesia Católica Argentina.

El mismo 9 de octubre en que comenzaba el Congreso era fusilado en Turón, España, Héctor Valdivieso Sáez, conocido como el Hermano Benito de Jesús, quien luego se transformaría en el primer santo argentino.

Los actos verdaderamente multitudinarios, inéditos hasta entonces (algunos dicen que los más grandes de toda la historia argentina) devolvieron buena parte de la influencia perdida a la Iglesia Católica y le dieron el impulso necesario para multiplicar las diócesis, construir nuevas parroquias y reavivar vocaciones.

Para la Semana Santa de 1942, las muchedumbres congregadas por las celebraciones litúrgicas fueron tan imponentes que Monseñor Gustavo Franceschi, director de la revista católica Criterio y luego miembro fundador del Partido Demócrata Cristiano argentino, llegó a exclamar: “Nos hallamos sin duda ante un retorno a Dios”.

Exaltado por la convocatoria, el sacerdote periodista llamó a recuperar los modestos ritos de antaño, como la ejecución de música clásica en las radios durante la Cuaresma y la Semana Santa, y el consumo de las clásicas empanadas de vigilia. Un año después, la revolución militar de 1943 restableció la enseñanza religiosa en las escuelas públicas, pero la movida no dio los resultados esperados.

La composición social de la Argentina había cambiado, y con ella el sentido de la libertad y la pluralidad de credos –o su ausencia– aunque se conservara en lo profundo el espíritu ecuménico de la Iglesia, y la apertura y la tolerancia como banderas de la cristiandad que abraza a todas las formas de la fe.

Semana Santa a la argentina 2108: el turismo.

Con el paso del tiempo, la Semana Santa a la argentina se convirtió, de un fenómeno religioso a uno gastronómico y, por fin, a un acontecimiento turístico de ocasión.

La tensión entre la Iglesia y el Gobierno volvió a surgir durante el segundo período presidencial de Juan Domingo Perón y tuvo ribetes dramáticos por las posiciones irreductibles de los grupos extremos de uno y otro bando.

Además de la introducción de la ley de divorcio, se suprimieron los feriados de las festividades religiosas y se prohibieron las manifestaciones en la vía pública y la exposición de símbolos de la cristiandad.

Luego del derrocamiento de Perón se apaciguaron las aguas hasta que se llegó a la suscripción del Concordato entre la República y el Vaticano. No deja de ser paradójico que la ruptura se hubiera producido por una revolución, y que el acuerdo se rubricara con un gobierno revolucionario dictatorial, el de la llamada Revolución Argentina del militar Juan Carlos Onganía.

La Semana Santa a la argentina tuvo un derrotero sinuoso y no demasiado devoto en lo que restaba del siglo, matizado por singularidades como la Guerra de Malvinas que motivó la primera visita pastoral de un papa (Juan Pablo II) o la fatídica Semana Santa de 1987, cuando un grupo subversivo liderado en apariencia por el señor Aldo Rico se levantó en armas contra el gobierno democrático de Raúl Alfonsín, que culminó con el inefable “Felices Pascuas: la casa está en orden” del presidente.

La Semana Santa en nuestro tiempo

Semana Santa a la argentina 2108: Via Crucis submarino.

Las aguas claras frente a Puerto Madryn son el escenario en el que buzos de todas partes participan de un Via Crucis submarino único en el mundo.

Ya en el inicio del tercer milenio, la conmemoración cristiana de la Semana Santa carecía de la mayor parte de los atributos de la tradición religiosa. Desde la década de 1990 se había dado un impulso muy poderoso al turismo, y los gobiernos sucesivos decidieron redoblar la apuesta e incorporar días no laborables para fomentarlo.

Reducida en la consideración popular a las empanadas de vigilia, los huevos y los conejos de chocolate para los bajitos, las ensaimadas y las roscas de Pascua, la atención se ha desplazado hacia las minivacaciones con mayor raigambre entre los argentinos de hoy: las escapadas de Semana Santa.

Las marchas del Via Crucis han sido sustituidas por el éxodo turístico fugaz hacia destinos variopintos, aunque la presencia de la fe individual parece sostenerse incólume.

El entusiasmo inicial por la designación de Jorge Bergoglio como Papa bajo el nombre de Francisco I fue seguido del recurrente y sombrío menosprecio de los argentinos por lo propio: convertimos al primer –y quizás único para los tiempos que vendrán– papa argentino en una especie de Lionel Messi o de Juan Martín del Potro del catolicismo, a quien no se le perdonan supuestas –e improbablesinfidelidades al dudable espíritu nacional que parece ser monopolio de cada polemista.

Quiere la coincidencia de fechas que este 2018 el Domingo de Pascua no sea el aborrecible día en que concluye el feriado Santo porque la limitación en la movilidad del lunes 2 de abril, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, como jornada no laborable, extiende la ausencia de actividad hasta el martes 3.

Los argentinos y las escapadas

Semana Santa a la argentina 2108 por low-cost.

Todos los relevamientos indican que en esta Semana Santa a la argentina los destinos nacionales prevalecerán por sobre cualquier otra opción para el “finde XXL”.

La profusión de feriados para incentivar el turismo y la gastronomía puso de moda a las escapadas, una modalidad turística corta (entre 1 y 4 días) en la que –paradójicamente– el ocio se vive con mayor intensidad, y nada mejor que este largo fin de semana XXL (en la década de 1960 se habría dicho king size) que suma cuanto menos al Viernes Santo y al lunes del Día de los Veteranos.

“La gente busca en los portales casi por igual destinos en Brasil y en Argentina, pero al final termina por quedarse en casa.

Según todas las estimaciones en materia de viajes y turismo, los argentinos eligen de manera abrumadora a los destinos nacionales por sobre el resto (liderado por Rio de Janeiro, Buzios, Punta del Este y Santiago de Chile), con el predominio de las acostumbradas ciudades de Buenos Aires (con excepción de los porteños), Mendoza, Mar del Plata, Pinamar y Bariloche en el total de viajeros, para lo que pesa sobremanera el éxodo de quienes viven en la CABA y el conurbano bonaerense.

Claro que una cosa es visualizar las tendencias de acuerdo con lo que hacen los porteños, o con las opciones más visitadas en los sitios de viajes en Internet, y otra muy distinta es ver cómo esas visitas se transforman en conversiones (compras fehacientes) o no, y saber qué es lo que cada quien hace con independencia de si contrata en línea o compra de otra manera.

La gente busca en los portales de viajes casi por igual destinos en Brasil y en Argentina, pero al final termina por quedarse en casa en la mayoría de los casos, y se aventura a moverse hacia donde le resulta más cómodo. Y al segmentar por manera de desplazarse, edades y modalidades de consumo, surgen detalles bastante curiosos para los menos avezados en la materia.

Semana Santa a la argentina para Millennials y Generación Y

Semana Santa a la argentina y los tradicionales destinos de la estación.

Bariloche, Córdoba, Iguazú, Mendoza y Tucumán, aunque también Carlos Paz, Rosario y Cariló, son los destinos más visitados por los viajeros que prefieren el avión.

Los turistas de Semana Santa a la argentina que viajan en avión –con el condimento de las recientes aerolíneas low-cost– tienen su corazoncito, por orden de prioridad, en Bariloche, Córdoba, Iguazú, Mendoza y Tucumán, aunque también Carlos Paz, Rosario y Cariló.

“Aquellas personas menos propensas al ejercicio encuentran en la Semana Santa un espacio para agasajar al paladar con bebidas y comidas exquisitas.

Las preferencias del público con máximo de consumo, sin embargo, parecen concentrarse en plazas singulares como Bariloche, Mendoza, Salta y Ushuaia. Es que las generaciones de adultos de mediana edad –y mayor poder adquisitivo y propensión al gasto– de estas épocas han cambiado de modo radical las prácticas viajeras, y hoy realizan durante las escapadas actividades antes insólitas como trekking, rafting, canotaje, ciclismo y un sinfín de diversiones al aire libre que la estación permite en estos paisajes paradisíacos.

Aún aquellas personas menos propensas al ejercicio encuentran en estos destinos un espacio para agasajar al paladar con bebidas y comidas exquisitas, mientras recorren sitios por demás interesantes, ya sea que se procure lo histórico y tradicional o lo moderno e innovador.

Las plataformas de gestión de traslados y alojamiento revelan que las reservas para la Semana Santa de 2018 aumentaron el 160% respecto al año anterior, con un dato que agrega optimismo a la “industria sin chimeneas”: los arribos de turistas extranjeros a la Argentina para Semana Santa crecieron de manera notable y se espera la llegada de no menos de 35 mil visitantes en busca de experiencias alejadas de las convenciones y destinos desafiantes.

Semana Santa para hiperkinéticos

Semana Santa a la argentina extrema.

Las nuevas generaciones de adultos la agregan dosis sobreabundantes de adrenalina y endorfinas a la Semana Santa.

Las sierras de Córdoba se han vuelto un destino obligado para quienes practican mountain-bike con sus recorridos de Traslasierras y la vuelta de las Altas Cumbres, que reciben a competidores de todo el mundo: una parte ruidosa de los turistas de hoy en día es afecta a los desafíos más extremos.

Tanto es así, que esta Semana Santa a la argentina ofrece, por ejemplo, un escenario peculiar para los más aventureros y adictos a la adrenalina: San Juan y su Kitefest, un encuentro internacional de 4 días durante los cuales se realizan competencias de kitesurf y windsurf en la ventosa planice de Cuesta del Viento, a las que se suman la espectacularidad del paisaje y una plétora de espectáculos y entretenimientos para la taquicardia.

En el lado opuesto del mapa y para las mismas fechas, sobre la costa del Atlántico, Puerto Madryn celebra la 12ª Copa de Ballenas, una regata que reúne a las más disímiles variedades de prácticas vinculadas con el agua y el viento, pero al mismo tiempo ofrece playas para toda la familia y buceo (es la Capital Nacional de la actividad) para los curiosos de las profundidades, Via Crucis submarino incluido.

La Vuelta de Tierra del Fuego, en el afamado Fin del Mundo, convoca a los motociclistas de la categoría enduro para hacer frente a los difíciles escenarios naturales, pero también incorpora travesías en bicicleta y cuatriciclos motorizados, además de cabalgatas, canotaje, camping y pesca deportiva.

Las nuevas costumbres a partir de las tecnologías

La instagramización de la Semana Santa.

Para muchos adultos jóvenes –y aún para los mayores– las redes sociales son una parte importante de cada uno de los rituales de la vida diaria.

Los consumidores de las generaciones de Millennials son viajeros por antonomasia, se desplazan sin problemas, adoptan modalidades amigables con el medio ambiente, pero tienen una enorme afinidad con las nuevas tecnologías y las usan durante las 24 horas.

“Medios, publicistas y anunciantes tienen la obligación de preguntar y preguntarse: ¿qué se hace con esa Semana Santa a la argentina para convertirla en una experiencia positiva para las marcas?

Instagram, Facebook, Whatsapp, los mantienen ocupados y conectados a través de sus smartphones: la falta de acceso a Internet se convierte en una suerte de Apocalipsis que sólo una buena señal 4G es capaz de calmar, y no siempre.

Para los jóvenes de hoy, desconectarse significa –aunque parezca una contradicción– desplazarse sin perder conectividad. Claro que los cambios de hábitos también abarcan a los mayores.

Las redes sociales hacen posible que grandes y chicos, jóvenes y no tanto, compartan con familiares, amigos, conocidos y extraños cada faceta de su día a día, en especial cuando viajan y se deleitan.

Los smartphones y sus apps han sepultado para siempre a las anacrónicas tarjetas postales; los viajeros presumen a través de las redes sobre cuestiones variadas: suben y comparte fotografías y videos de bares y restaurantes, enfocan y destacan los platos y las bebidas (todo un clásico), se sacan selfies en lugares atractivos (a veces tapándolos con su figura) y lujosos (aunque queden fuera de sus posibilidades de acceso real).

De alguna manera, las escapadas terminan por volverse más una forma de alarde personal que una manera de disfrutar de las bondades de relajarse durante la Semana Santa y reencontrarse con uno mismo y con sus creencias.

Medios, publicistas y anunciantes tienen la obligación de preguntar y preguntarse: ¿qué se hace con esa Semana Santa a la argentina para convertirla en una experiencia positiva para las marcas?

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