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Apple, la manzana de la concordia (III)

Planta solar de Apple que suministra energía al centro de datos de Maiden, Carolina del Norte.

El 100% de la energía consumida por el centro de datos de Apple en Maiden proviene de la granja solar y es limpia y renovable.

Apple, pionera en la implementación de programas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) de gran escala, ha encarado una campaña de compromiso con el desarrollo de materiales limpios para fabricar productos más seguros y conseguir un uso más eficaz de los recursos como forma de contribuir a moderar, desde su ámbito, el problema del cambio climático debido a factores humanos. La iniciativa, gestionada por el Departamento de Iniciativas Medioambientales de la compañía, pretende fijar una estrategia común entre los miembros de los diferentes equipos, generar conciencia en los accionistas y comunicar los avances de la empresa.


La pasión por la innovación puede llevar a contrariedades y discordancias dentro del entorno más general.

La preocupación inicial del cofundador de la empresa, Steve Jobs, fue hacer lo mejor que pueda hacerse en cada área de trabajo: productos transformadores atractivos, fáciles de usar y a la vez poderosos.

Así fue la primera Mac y, con diversidades, el resto de la saga.

La pasión por la innovación, en la práctica, a veces puede llevar a contrariedades y discordancias dentro del entorno más general. En múltiples casos, Apple fue señalada, sino como causante, como responsable de conflictos graves: desde explotación laboral por parte de sus proveedores asiáticos, hasta la elaboración con materiales contaminantes, o la obsolescencia programada de sus productos con el propósito obligar a la renovación constante, las acusaciones han sobrevolado siempre a la compañía.

Apple: Planta manufacturera de Foxconn en China.

La taiwanesa Foxconn, socia fabricante de Apple con más de 1 millón de empleados, ha afrontado denuncias severas de violaciones a las condiciones laborales.

La responsabilidad social empresaria, con todo, ha sido una constante metodológica de respuesta rápida, tanto a la comprobación de los hechos reprochados, como a las mismas denuncias.

Si bien puede objetarse que podría haber hecho mejor las cosas, parece contundente que Apple dedica un esfuerzo notable

  • a reducir el impacto en el cambio climático de todos los eslabones de la cadena de valor agregado
  • a conservar la mayor cantidad de recursos básicos
  • a encontrar el modo de incorporar materiales más “verdes” (biosustentables)
  • a disminuir el consumo energético
Isotipo de Apple con el agregado del verde en la hoja de la manzana.

La preocupación por el cambio climático ha calado hondo en la empresa de la manzana, al punto de alterar al tradicional isotipo.

“Dejar una huella lo más pequeña posible en el medio ambiente” es –afirman en el Departamento de Iniciativas Medioambientales– la obligación más importante de cualquier industria.

Muchas substancias utilizadas en la electrónica son peligrosas y nocivas para las personas y para el Planeta, con el agravante de que no son fáciles de eliminar o reciclar.

En esa dirección, Apple ha conseguido con éxito que sus pantallas estén libres de Mercurio, sus cristales libres de Arsénico, sus cables libres de PVC y Ftalato, sus soldaduras libres de Plomo, y sus plásticos libres de BFR (compuestos que los hacen incombustibles, pero muy tóxicos).

La manzana verde, renovable y segura

Imagen del proyecto del nuevo campus de Apple en Cupertino.

El nuevo campus de Apple en Cupertino tendrá todas las caracterísitcas de un centro 100% respetuoso del medio ambiente.

En febrero de 2015, el CEO Tim Cook dio a conocer un acuerdo al que llamó “el proyecto más grande y vigoroso jamás encarado”: una sociedad con First Solar (manufacturera líder en energía solar) para construir una gigantesca “granja solar” de más de 500 hectáreas –1.300 acres– para abastecer de electricidad

  • al cuartel general de la empresa en Cupertino,
  • al centro de datos de Newark,
  • a todas las oficinas de la compañía, y
  • a los 52 puestos de venta de Apple Store en California.

Con una inversión inicial de U$S 850 millones, la planta fotovoltaica convierte a la luz del Sol en electricidad y agrega más de 130 megawatts (la energía necesaria para alimentar a unos 60 mil hogares) de potencia eléctrica “limpia” al sistema, lo que redunda además en un considerable ahorro para Apple.

Bajo el liderazgo de Cook se han hecho inversiones extraordinarias en energía renovable “verde”.

La noticia fue recibida con enorme optimismo por las organizaciones defensoras del medio ambiente; en un comunicado oficial, Greenpeace resaltó: “Una cosa es hablar de un consumo de energía 100% renovable, pero otra muy diferente es asumir ese compromiso con la increíble velocidad e integridad que ha demostrado Apple en los últimos 2 años”.

Bajo el liderazgo de Cook se han hecho inversiones extraordinarias en energía renovable “verde”.

Los vastos centros de datos que gestionan servicios basados en Internet, como el sistema de almacenamiento masivo para usuarios iCloud, la distribuidora de contenidos en audio y video iTunes, o la tienda de aplicaciones para computadoras y dispositivos móviles App Store, funcionan con este tipo de suministro ecológicamente viable.

Apple: Responsabilidad Social Empresaria. Granja solar.

Apple: Responsabilidad Social Empresaria en la gestión de abastecimiento de energía renovable limpia y verde, con U$S 850 millones de inversión.

Desde hace casi un lustro, la totalidad de las instalaciones en Oregon son alimentadas por una planta hidroeléctrica y un servicio de generadores en tándem que aprovechan la fuerza del viento; la planta de Nevada depende exclusivamente de la energía solar y la geotérmica (obtenida directamente del calor interno de la Tierra); el centro de datos de California se abastece de energía eólica; la instalación privada de energía solar más grande de EE.UU., propiedad de la empresa, provee la totalidad del consumo eléctrico del centro de datos de Maiden, Carolina del Norte; y está proyectado un nuevo parque solar en Arizona, donde se construye el centro de datos global.

“Queremos dejar al mundo mejor de lo que lo encontramos”

Apple Store en Beijing, China.

La expansión de Apple al mercado minorista chino llegó de la mano de ventas millonarias en unidades y mil millonarias en dólares.

La política de RSE de la gestión implica que todas las decisiones sobre cuestiones ambientales son revisadas en los niveles más altos de la compañía, y fiscalizadas por el Consejo de Administración de Apple.

Ejecutivos y técnicos examinan cada concepto durante el desarrollo; el diseño y la selección de materiales están centrados en el equilibrio ambiental y en la calidad ecológica que involucra desde la materia prima hasta las fases de elaboración; la cadena de suministros, los métodos de embalaje y la eficiencia energética misma de los productos se evalúan permanentemente.

A partir de 1996, cuando obtuvo la primera certificación ISO 14001 de Manejo Ambiental para una planta de fabricación, Apple mantiene los rigurosos estándares fijados por esta norma internacional para la gestión ambiental responsable que obliga a controlar el impacto de sus operaciones en el entorno de manera sistemática e integrada con los procesos generales de conducción empresarial.

Línea iMac y consumo eléctico.

La línea de computadoras iMac de Apple ha evolucionado desde el consumo intensivo hacia el ahorro más frugal.

Las acciones se extienden, más allá de los límites de la compañía, a lo que se conoce como LCA (análisis del ciclo de vida) de sus productos:

  • se mide la potencia consumida durante el uso intenso en un escenario simulado que varía según cada línea de dispositivos;
  • a continuación se realiza un análisis exhaustivo pieza-por-pieza, incluidos los accesorios y el packaging;
  • luego se contabilizan las emisiones derivadas del transporte por tierra, agua y aire desde los sitios de abastecimiento y hasta los lugares de venta;
  • una de las etapas cruciales es la recuperación y el reaprovechamiento de los productos al cabo de su vida útil, lo que también implica el transporte hasta los centros de reciclaje;
  • por fin todos los datos recolectados son auditados por el Instituto Fraunhofer en Alemania, una organización de investigación y control de la responsabilidad social empresaria con unidades especializadas en las ciencias aplicadas.

Apple y la RSE

Gráfica de la huella de carbono de Apple.

La tremenda huella de carbono provocada por Apple en gases de efecto invernadero suponía, en 2013, la emisión de 33 millones de toneladas.

Que la empresa cuyo valor de mercado la convierte en la más grande del mundo se preocupe por llevar adelante acciones responsables para defender la sustentabilidad de la vida sobre la Tierra es un dato auspicioso que queda evidenciado en un informe de la compañía presentado en julio de 2014, en el que se resumen algunos de los logros (y también frustraciones) más recientes:

  • entre 2008 y 2014, el consumo promedio de energía de los productos elaborados por Apple ha caído más del 57%;
  • 145 de los locales de ventas de Estados Unidos y todos los de Australia se abastecen con el 100% de energías renovables;
  • la huella energética de carbono entre los ejercicios fiscales 2011 y 2013 (a pesar de que el consumo de energía aumentó un 42%) se redujo un 31% gracias a la inversión en energía limpia;
  • la mayor parte de esa huella de carbono corresponde a los socios fabricantes y proveedores, no a la propia Apple;
  • se ahorraron 28,5 millones de kWh de electricidad y 22 millones de kWh de gas natural a través de los proyectos de eficiencia energética aplicados en las oficinas de Cupertino;
  • el programa de transportes alternativos para empleados ha cubierto más de 1 millón de desplazamientos y evitado emisiones de gas de efecto invernadero equivalentes a las producidas por más de 15.000 vehículos;
  • sin embargo, el consumo de agua aumentó considerablemente en 2013 y 2014, debido a las actividades de construcción y expansión de la compañía, pero también a los procesos que registran una elevada demanda.
Tim Cook, CEO de Apple después de Jobs.

El apasionamiento de Tim Cook por la responsabilidad sobre el cambio climático lo ha enfrentado con duramente con los inversionistas de la propia compañía.

Se requiere de una formidable cantidad de energía para diseñar, producir, ensamblar, transportar y utilizar los cientos de millones de productos globales fabricados por Apple –computadoras de escritorio, portátiles, teléfonos, tabletas, reproductores– gran parte de la cual proviene de combustibles no renovables de origen fósil (petróleo, gas natural, carbón) cuyo uso genera fuertes emisiones de carbono y gases de invernadero.

El esfuerzo realizado con First Solar implica un compromiso tangible de RSE para tratar de achicar la huella de carbono: Apple se compromete a comprar energía eléctrica limpia proveniente de la radiación solar a un precio fijo durante los próximos 25 años, en el preciso momento en que informa el récord de ventas trimestrales de sus 38 años de vida y que excede en mucho a las predicciones más alentadoras de los analistas. El tiempo –el futuro inmediato, el cortísimo plazo– dirá.

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