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¿Reciclamos bien o reciclamos mal?

Hace ya varios años que se nos ha inculcado separar la basura para arrojarla en cestos distintos y que así pueda ser procesada de un modo más eficiente. En Santa Fe, la consigna para los ciudadanos se sostiene entre residuos húmedos y secos, pero a la hora de clasificar y destinar la basura a cada bolsa, la instrucción no es del todo clara. Del lado de los recolectores, la perspectiva no es muy optimista tampoco: los gestores de residuos son estrictos en grado sumo respecto a lo que compran para recuperar. La pregunta obligada es: ¿Reciclamos bien o reciclamos mal?


¿Reciclamos bien o reciclamos mal? Desechos, desperdicios, basura, restos.

Los residuos urbanos son un problema ambiental de primer orden. ¿Alcanza con sólo las consignas para educar al ciudadano?

Siempre querríamos que todas las cosas fueran reciclables, y con la noble voluntad de “salvar al Planeta”enviamos al tacho de reciclaje restos de objetos que no lo son, como si por sólo dejarlos ahí se volviesen aprovechables de nuevo.

Quien más, quien menos, todos lo hemos hecho alguna vez:un envase de papel del tipo tetrabrik, una caja de pizza o empanadas, un vaso de café desechable, una bolsa de plástico pintoresca, todo lo que tenga aspecto de reutilizable va a parar a la bolsa verde.

Por desgracia, poner estos objetos junto con el resto de basura que sí es reciclable puede ser más dañino que beneficioso.

Los compradores de residuos a menudo llaman a esta costumbre fervorosa pero vana –y aun contraproducente– “reciclado obsesivo o vocacional”.

Las normas difieren en cada municipio, y las formas de descartar, recolectar y procesar los residuos varía, aunque el resultado final no. A los centros de recuperación de desechos llegan demasiados artículos contaminantesque inutilizan lotes enteros de reciclaje.

Eso significa que los gestores de residuos –por lo común los gobiernos locales– pierden, vez tras vez, las oportunidades de llegar a los compradores masivos, y tienen que enviar las partidas de regreso a cavas o depósitos a cielo abierto en el patio trasero de las ciudades.

Lo que hacemos mal

Hay al menos 6 tipos de desperdicios que no son reciclables y que por lo general se encuentran en el cesto equivocado:

  • las bolsas de plástico (polietileno/poliestireno)
  • los contenedores de comidas para llevar
  • las cajas de cartón para alimentos
  • los recipientes plásticos para yogur, manteca, margarina o aceite vegetal
  • los vasos desechables de papel
  • los pañales descartables

Reciclamos bien mal

Por ignorancia, por impericia o por mala fe, cometemos gruesas equivocaciones en la clasificación y desecho de residuos de nuestro consumo diario.

A veces, ciertas conductas son vergonzantes, como cuando se llena el cesto de basura orgánica o “húmeda” y recurrimos al de desechos reciclables o “secos” para arrojar las sobras.

En otras oportunidades, las creencias erróneas nos hacen asumir que algo es correcto cuando en los hechos es desatinado.

La responsabilidad de interactuar con el medio ambiente de modo adecuado nos obliga a tomar conciencia de los principales descuidos que tenemos en materia de clasificación y descarte de la basura.

Error número 1

¿Reciclamos bien o reciclamos mal? Bolsas de plástico.

Las bolsas plásticas contaminan el ambiente, pero también contaminan a los materiales reciclables y atascan a la maquinaria de reciclaje.

Aunque sea contraintuitivo y parezca paradojal, las típicas bolsas plásticas en las que ponemos la basura “seca” terminan por crear una verdadera pesadilla para los gestores de residuos reciclables.

Las simpáticas bolsitas (que no deben arrojarse al medio ambiente porque polimerizan en microplásticos y matan a la vida silvestre) provocan obstrucciones serias en las maquinarias de reciclaje, similares a las que causan en los desagües pluviales.

Todos los materiales aptos que se envían al proceso de recuperación dentro de o junto con estas bolsas de plástico blando (el plástico rígido es reutilizable) suelen ser rechazados y devueltos, lo que los convierte en un residuos peligrosos.

La limitación o prohibición impuestas por el municipio santafesino al uso de bolsas plásticas en locales comerciales pierde su eficacia cuando las personas las añaden a los objetos reciclables.

Error número 2

¿Reciclamos bien o reciclamos mal? Contenedores de comida descartables.

Un contenedor reciclable sucio es irrecuperable, en métodos y en costos. para los gestores de residuos.

Los recipientes contenedores de comidas que emplean bares, rotiserías y restaurantes para los envíos a domicilio suelen estar fabricados con materiales aptos para ser reciclados.

Sin embargo, esta cualidad se pierde por completo cuando se ensucian con los alimentos: las gotas de líquidos en el fondo o los repliegues de los envases, los restos de materia orgánica en las paredes, o los desechos en su interior, como servilletas de papel y envoltorios, los contaminan.

Es fundamental eliminar cualquier resto de comida de estos recipientes antes de tirarlos en el cesto de los “secos”, lo que nos enfrenta con otra contradicción: lavar los contenedores antes de descartarlos desperdicia mucha agua.

Lo mejor es tratar de quitar tanto como sea posible sin incurrir en malgasto para que los procesadores de material reciclable no los rechacen y terminen en un vertedero de basura orgánica; de lo contrario, conviene pasarlos al cesto de los “húmedos”.

Error número 3

¿Reciclamos bien o reciclamos mal? Cajas de cartón para comidas.

Una caja de cartón embebida en aceite o grasa pierde cualquier posibilidad de reciclaje de las fibras de papel.

Las cajas de pizza, empanadas, hamburguesas y otros alimentosestán entre los elementos agresivos más comunes cuando se trata de contaminación de desechos, afirman los administradores de desperdicios.

Si en el cartón apenas quedaron algunas migas o harina, aún hay esperanza; el problema es que a menudo el aceite se filtra hacia la caja y luego no puede separarse de la fibra,lo que hace que el material sea menos valioso y menos comercializable para los compradores.

Es importante notar que muchas cajas tienen dos partes separadas(la bandeja y la tapa) lo que ofrece la posibilidad de reciclar la que no estuvo en contacto con la materia grasa.

Error número 4

¿Reciclamos bien o reciclamos mal? Envases de plástico no reciclable.

Los recipientes en los que se envasa la margarina, el aceite vegetal o los productos lácteos y derivados se fabrican en plásticos que no admiten reciclado.

Existe una gran cantidad de recipientes para alimentos y bebidas que se fabrican en plásticos no reciclables, aun cuando estén perfectamente limpios al momento de descartarlos.

Los vasos o copas en los que vienen yogures y postres, los tarros y bandejas en los que se envasa manteca o margarina, y las botellas plásticas que se utilizan para contener ciertas sustancias como aceites vegetales, no pueden recuperarse.

Por lo general en la parte inferior de estos recipientes hay un número dentro de un triángulo que identifica al tipo de material: si el número está entre el 3 y el 7 incluidos, significa que no son aptos y serán regresados por casi todos los gestores de reciclaje.

Error número 5

¿Reciclamos bien o reciclamos mal? Vasos de papel.

Es imposible recuperar las fibras del papel de un vaso descartable convencional por el tratamiento con un film plástico que evita que el líquido lo moje.

Puede parecer que los vasos descartables que nos entregan con café son reciclables, pero la mayoría sólo está revestida con una fina película de polietilenoque hace sean a prueba de líquidos pero también –si no imposibles– difíciles de reprocesar (porque esos materiales deben separarse de alguna manera)y al fin y al cabo terminan por elevar los costos de reutilización a las nubes.

Peor todavía, si ponemos estos envases junto con residuos reciclables, es probable que los contamineny vuelvan inservible a todo el conjunto (incluidas las tapas plásticas de los vasos que sí son reciclables),con lo que la diversidad de instalaciones de manejo de desechos tratarán al todo como basura no recuperable.

Error número 6

¿Reciclamos bien o reciclamos mal? Pañales descartables.

Los pañales descartables no pueden reciclarse cuando están limpios, menos todavía cuando están sucios.

Según señalan los recolectores y los gestores de residuos para reciclaje, es bastante frecuente encontrar pañales descartables sucios entre el material separado para reciclar.

Esta conducta viciada de algunos ciudadanos es perjudicial por partida doble, ya que los pañanles no sólo llegan contaminados con materia orgánica humana, sino que aunque estén sin usar (lo que no es tan habitual) carecen de aptitud para su recuperación.

Los pañales descartables están hechos de una gran cantidad de materiales y de más de un tipo de plástico –también aquellos promovidos como lavables y reutilizables– al punto que la separación de cada componente es inviable.

¿Vale reciclar?

¿Reciclamos bien o reciclamos mal? La ruta de la basura.

¿Adónde va la basura cuando nos deshacemos de ella? Un drama global.

El problema de la basura de origen urbano es un tema global desde que los vertederos locales dejaron de tener capacidad para absorber la enorme cantidad de residuos que se generan día a día en las urbes.

Primero, es una cuestión cuantitativa, de volumen, porque cada vez engendramos mayores masas de materia que ya no usamos o no podemos usar, y los sistemas de recolección y los espacios de estiba son más que insuficientes.

Luego, es un problema cualitativo, ya porque estos desperdicios son en muchos casos tóxicos o pueden provocar la degradación del medio ambiente, en otros están contaminados para ser reciclados, y en buena parte se componen de sustancias que en su degradación natural pueden generar problemas directos de salubridad.

Por otra parte, y más allá de nuestro comportamiento deseable, no tenemos una noción cierta de qué es lo que sucede una vez que la basura es retirada de nuestros domicilios y podemos preguntarnos con razón si los esfuerzos que llevamos adelante tienen algún sentido.

El mercado de la recolección, procesamiento y destino final de la basura urbana es complejo y tiene jugadores que se atienen a reglas diversas e inflexibles para sostener el negocios y tomar ganancias.

Aunque no los veamos, hay convoyes de contenedores repletos de desperdicios que circulan por todos los medios alrededor del mundo en busca de una solución final que parece no existir.

En tanto y en cuanto no dispongamos de algún mecanismo de control y seguimiento más o menos confiable de la ruta de las sobras de lo que consumimos, seguiremos ciegos en lo que hace a la percepción del valor del reciclaje y de la huella de contaminación que le producimos en el Planeta.

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