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Movilidad interactiva: lo que vendrá

La realidad aumentada crea un entorno de datos extendido.

La tecnología ayuda a que tengamos una percepción aumentada e interactiva de la realidad.

Vivimos en un universo móvil y cambiante en el que los tiempos y los espacios son progresivamente más escasos, la velocidad es un imperativo para cualquier tarea, y el desplazamiento –constante y a diferentes escalas– de las personas, las ideas y las cosas domina sobre la quietud y la escala única. La movilidad interactiva nos acompaña en el día a día y es ya una forma de vida que no podemos evitar.


Con nuestra campaña pensada para la movilidad interactiva, a la que agregamos el lanzamiento del nuevo sitio en Internet y el boletín Carta de Noticias Informales, nos adentramos de lleno en la reconversión de los modos y métodos de la publicidad con vistas al porvenir inmediato.

El próximo paso de Veronese · Publicidad Integral será experimentar los nuevos caminos de la publicidad en el mundo de la realidad aumentada.

Asistimos a un cambio radical en los medios masivos, y al nacimiento de otros novedosos y, hasta no hace mucho, impensados.

Cuando un medio naciente toma prestadas cosas de otro preexistente, algo de lo que toma aún tiene sentido, pero la mayor parte de lo conseguido es sólo litúrgico, protocolar, irreflexivo, imitativo y antojadizo, obedece a un dogma de lo impropio.

Un mundo signado por la movilidad interactiva.

Movilidad interactiva: el nuevo paradigma de la cultura de nuestro siglo.

Aprender a trabajar sobre este nuevo medio y desarrollar a pleno los lenguajes pertinentes a la movilidad interactiva es el desafío que nos trazamos en lo inmediato y con vistas al futuro.

El sabio no controla el mundo: está en armonía con el mundo.
—Lao Tsé, Dào Dé Jing; 34: Control.

Con el tiempo, el nuevo medio desarrolla sus convenciones particulares y, más tarde o más temprano, rompe aquellas que han dejado de tener sentido. Esto no significa abandonar las experiencias obtenidas, sino entender qué porción de todo lo aprendido conviene a lo nuevo, y qué ha pasado a ser un ritual estéril y, en el mejor de los casos, inútil.

Necesitamos entonces reconsiderar los credos y tolerar sin fatalismo “el flujo y reflujo de las cosas” en un mundo caracterizado por la acción y la transformación permanentes.

Uno puede hacer una infinidad de cosas con el cambio, excepto resistirse a cambiar.

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