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Desarrollo sostenible con RSE

Sustentabilidad: desempeño ambiental viable a largo plazo.

Las metas de la RSE son para el corto plazo desde la perspectiva del muy largo plazo.

Desarrollo sostenible y responsabilidad social empresaria (RSE) conforman una asociación paradigmática en la creación de valores socioeconómicos para el presente y para el futuro. Paz, igualdad, respeto a los derechos de los individuos y las colectividades, democracia, conservación del medio ambiente y progreso en equilibrio con los ecosistemas, indican los niveles de desempeño logrados por las empresas y organizaciones en un principio de siglo signado por las inestabilidades y los conflictos.


Nacida hacia el final del siglo 20, la idea del desarrollo sostenible es una alternativa estratégica de RSE respecto al concepto tradicional de desarrollo que concilia recursos naturales, bienestar de la sociedad y crecimiento económico para evitar el compromiso de la vida a nivel global.

La noción de que el medio ambiente pueda regenerarse dentro de un ciclo de equilibrio natural con un ritmo similar al que resulta afectado por la actividad humana requiere de una revisión de los modos de organización social, económica y tecnológica indispensable si se ambiciona su concreción a largo plazo.

Progreso sostenible de la actividad humana en el medio ambiente.

La RSE es clave para conseguir el desarrollo sostenible desde nuestro lugar como líderes comunitarios.

¿Qué es el desarrollo sostenible?

La Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo, en el informe Brundtland de 1987, define al desarrollo sostenible como:

El desarrollo que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras.

La sustentabilidad supone el mantenimiento a lo largo del tiempo de un desempeño ambiental sostenible, un desempeño económico viable y un desempeño social estable.

El doble objetivo de la sustentabilidad es conseguir un elevado desarrollo humano con un bajo impacto ecológico.

En todas las esferas, los consumidores están arrastrando a las compañías hacia la sostenibilidad real y consistente de los negocios:

  • la coerción es suplantada por la convicción;
  • la reacción es sustituida por la motivación;
  • la improvisación es relevada por la planificación.

De este modo, se pasa a la gestión organizada del impacto en la coyuntura (en un camino que va desde la reacción hacia la convicción, y que por fin decanta en el compromiso), lo que demanda un cambio apreciable en la manera de pensar sobre los valores fundamentales, en las modalidades de acción enfocadas a los resultados y el a toma de decisiones basadas en la disponibilidad real de recursos, en la información y en la proyección a futuro.

En Veronese · Publicidad Integral  estamos persuadidos de que la comunicación organizacional es la herramienta cardinal que permite que la administración del desarrollo sostenible amplíe sus horizontes hacia el resto de los actores del contexto, más allá de la mera divulgación.

¿Qué beneficios trae la práctica de la RSE para el desarrollo sostenible?

La responsabilidad social empresaria proporciona, puertas para adentro,

  • el mejoramiento del desempeño financiero,
  • la reducción de los costos operativos, y
  • el perfeccionamiento de la imagen de marca y la reputación.

Como modelo de gestión implica también la adopción de una postura de liderazgo porque requiere de actitud dirigente rectora para que las cosas se hagan –y se hagan bien– al promover la moral y la ética en todos los ámbitos de la vida en sociedad.

Responsabilidad social empresaria y desarrollo sostenible.

El respeto por el medio ambiente es un imperativo moral, pero también una postura estratégica.

Veronese · Publicidad Integral  está ampliamente comprometida en el impulso y la difusión de las prácticas de la Responsabilidad Social Empresaria a través de la comunicación entre empresas, entidades y organizaciones de todo nivel para cooperar con el crecimiento local y regional y el balance entre la actividad de los hombres y las formas de vida sobre el planeta.

Estamos convencidos de que la inversión social facilita los objetivos de crecimiento de las empresas en tanto proporcionan el acceso de más individuos a los bienes y servicios que se ofrecen, al tiempo que multiplican las oportunidades de generación, circulación y distribución de riqueza, base del sistema económico global.

Las organizaciones empresarias reconocen su responsabilidad pasada, presente y futura sobre los impactos que las actividades que realizan y decisiones que toman causan efectos duraderos en el medio social y ambiental.

Hoy por hoy, la sustentabilidad forma parte de la agenda sensible de empresarios y ejecutivos de todos los niveles, a través de la normalización de comportamientos éticos que acaten y promuevan las regulaciones surgidas de las demandas crecientes de los consumidores y las organizaciones que fomentan el cuidado de los ecosistemas.

El fin del espejismo de la omnipotencia

Responsabilidad social empresaria es sinergia en los equipos de trabajo.

“Nadie puede solo”. La RSE proporciona sinergia en el funcionamiento orgánico de la empresa dentro del contexto en que se desenvuelve.

En un mundo marcado por la incertidumbre y la turbulencia en todas las áreas –humanas, sociales, políticas, económicas, financieras, productivas, comerciales, laborales– donde es indispensable asumir y reconocer sus repercusiones negativas, cuantificarlas y trabajarlas, la RSE tiene una posibilidad notable para cooperar en:

  • la atención y el cuidado de la comunidad inmediata;
  • la respuesta a las demandas insatisfechas;
  • la consideración de las campañas públicas;
  • la moderación de los problemas sociales y humanitarios;
  • el bienestar en el ámbito laboral y en su proyección doméstica;
  • la complementación de las acciones de gobierno;
  • la inspiración personal de los emprendedores;
  • el fortalecimiento de la imagen de las empresas.

La responsabilidad social empresaria es una excelente hoja de ruta para guiar a que las empresas logren:

  • fundamentación de sus decisiones y acciones;
  • claridad conceptual y estratégica;
  • métodos para la ejecución de planes orientados a objetivos;
  • equipos de trabajo eficientes y responsables;
  • comunicación sobria, simple y rotunda;
  • realismo, sencillez y gradualidad en todas sus prácticas.

Pero, por sobre todos estos argumentos, en  Veronese · Publicidad Integral somos contestes de que la RSE en la promoción del desarrollo sostenible es un alegato en favor de la conciencia de que “nadie puede solo”; de que es preciso articular redes de cooperación y colaboración orgánica para ganar en confianza y minimizar los conflictos; de que aún estamos a tiempo de aprender y esperanzarnos en que el largo plazo aún es una perspectiva admisible. Entre tanto, las recompensas parciales se traducen en el reposicionamiento ante los públicos y en la innovación en todos los frentes.

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