Veronese

Doña Petrona C. de Gandulfo: el legado

Doña Petrona C. de Gandulfo con las manos en la masa.

Durante más de 60 años, Doña Petrona se adueñó de las cocinas argentinas y asistió a cambios maravillosos.

Petrona Carrizo de Gandulfo (más conocida como Doña Petrona) fue y es la más célebre de las cocineras de la televisión argentina, adelantada de la gastronomía hogareña, y una verdadera leyenda del medio. Por eso la elegimos para inaugurar la nueva categoría vintage de (in)formales: Grandes Valores (de ayer, de hoy, y de siempre). El ritual de reunirse en familia alrededor de la mesa como símbolo de afecto y unión nos parece uno de los grandes valores que no deben perderse.


 

Doña Petrona –quien en la adolescencia había jurado “A la cocina no me llevan ni a escobazos” y al principio de su carrera no sabía cocinar ni un huevo duro– fue elegida por la Compañía Primitiva de Gas de Buenos Aires (de propiedad británica, más adelante estatizada y convertida en Gas del Estado hasta su reprivatización en 1992) para convencer a los argentinos sobre las bondades de las cocinas de gas natural frente a las habituales de leña y kerosén.

Recién a los 28 años comenzó a tomar clases de cocina en la representación argentina de la academia francesa “Le Cordon Bleu” con el chef Ángel Baldi, padre de una de sus más queridas amigas.

Doña Petrona, pertrechada en las puertas del Bazar Dos Mundos –perteneciente a la familia Roger Balet– detrás de su delantal de ama de casa ficticia, enseñaba a usar las modernas cocinas como mejor sabía: cocinando en ellas; las clases presenciales dieron nacimiento a la publicación de las memorables recetas en la revista “El Hogar”.

Doña Petrona C. de Gandulfo en la radio.

“Es un puema”, era el latiguillo personal que acompañó a Doña Petrona desde los comienzos ante los micrófonos de Radio Argentina hasta las últimas apariciones en TV.

Ya para 1932, cuando contaba con 36 años de edad, Doña Petrona había editado una enciclopedia de cocina de más de 600 páginas titulada “El Libro de Doña Petrona” (que lleva vendidos más de 3 millones de ejemplares) donde, además de sus secretos gastronómicos, desplegaba consejos para la mujer moderna, aun para aquélla que también trabajaba y se ocupaba del hogar.

El libro, que compendia más de 3.000 recetas y supera las 800 páginas, fue traducido a varios idiomas, incluido el ruso, y editado más de cien veces (la última es la número 102), y continúa disponible aún hoy en las librerías argentinas.

Cuenta Ana María Zancada que Doña Petrona fue la única mujer que podría decir que vivió de la venta de sus libros: “Ni Borges, ni Sábato, ni el mismísimo Hernández con su ‘Martín Fierro’ vendieron tanto”. Sólo fue superada en ventas por la Biblia

Doña Petrona en los medios

Doña Petrona C. de Gandulfo y Anna María

Anna María Muchnik y Doña Petrona en “Buenas Tardes, Mucho Gusto”, el éxito indiscutido de las tardes que catapultó a la fama a la ecónoma.

Precursora en la radio, adonde llevó sus “Conferencias sobre arte culinario”, célebres también en Rosario y Montevideo, Doña Petrona debutó en Radio Argentina, para pasar luego a Excelsior y por fin a Radio El Mundo, en la que permaneció 25 años.

“En la platea se sentaban las señoras con sombrero que estaban separadas de las que no lo tenían, las domésticas, que iban al pullman: ése fue mi gran debut.

Gracias a la fama conseguida, Doña Petrona llegó a la televisión en 1952, a través de un micro llamado “Variedades Hogareñas” que se transmitía por el viejo Canal 7 (LR3, hoy renombrado La Televisión Pública) sito en el Palais de Glace, más tarde convertido en el programa semanal “Jueves Hogareños”.

Sin embargo, el gran salto a la popularidad nacional se daría el 3 de octubre de 1960, cuando se unió a la pantalla de Canal 13 (2 días luego de su fundación) el programa “Buenas tardes, mucho gusto”, al que Doña Petrona se ligaría en 1961 para volverse una autoridad indiscutida en la materia junto con su asistente Juana Bordoy, quien la acompañaba desde 1945: Juanita le preparó, alcanzó, recolectó, limpió y guaró todos los utensilios e ingredientes hasta el final de sus días sin decir una palabra.

En el aire durante los próximos 22 años –los lunes, miércoles y viernes– el ciclo que se emitía en vivo y era conducido por Anna María Muchnik, contaba a Doña Petrona como una de sus principales protagonistas. Llegó a recibir alrededor de 400 cartas por día, y alcanzó un rating que le daba una audiencia efectiva calculada en 600 mil amas de casas.

Doña Petrona C. de Gandulfo en Sábados Circulares con Nicolás Mancera.

Un encuentro memorable entre Doña Petrona C. de Gandulfo y Nicolás Mancera en el programa ómnibus de la televisión argentina Sábados Circulares.

Peinada “de peluquería”, vestida “como para salir”, con un maquillaje frugal, ornada con collares de varias vueltas y enfundada en sus delantales con volados, trabajaba con los clásicos enseres de cocina, a los que, como máximo de sofisticación, llegó a agregarles una procesadora sencilla que la obligaba a cerrar la boca por el ruido.

Doña Petrona protagonizó campañas publicitarias y fue la cara de numerosos productos. Popularizó la muletilla “¿No?”, y la frase “Es un puema” para alabar a sus comidas se convirtió en su marca registrada.

Con el tiempo, las recetas de Doña Petrona dejaron de ser módicas y saludables; hubo que adecuarse a las nuevas épocas: a la publicación de “Las Recetas Económicas de Doña Petrona” le siguieron los títulos “Coma Bien y Adelgace” (en colaboración con el doctor Alberto Cormillot) y “El Placer de Comer y Adelgazar”, con las recetas “Gelatina de frutillas”,“Ensalada de belleza” o “Pescado con yogur”.

El correr de los años

Doña Petrona C. de Gandulfo en la cocina.

Doña Petrona en su salsa y con las manos en la masa: la mujer que había jurado que no la llevarían a la cocina ni a escobazos terminó por ser el símbolo del arte culinario de entrecasa.

El final de su vida transcurrió en Olivos, donde ejercitaba la rutina de beber un whisky a las 6 de la tarde, fumar un cigarrillo y saborear comidas picantes, siempre junto a su sombra inseparable: la fiel Juanita.

Doña Petrona murió de un ataque cardíaco el 6 de febrero de 1992, a los 95 años. Juanita la siguió en 1995, a los 79 años, 52 de los cuales había destinado a su patrona.

Sucesivas generaciones dieron lugar a la aparición de ecónomas de variada laya y prestigio: Marta Baines, Choly Berreteaga, Emy de Molina, María Adela Baldi, Chichita de Erquiaga, Chola Ferrer, Blanca Cotta, Narda Lepes. Todas, sin excepción, convienen en que ella es la pionera, única e insuperable.

“Siempre me decían que era una creadora cara y tenían razón. ¿Qué les va a preparar Doña Petrona? ¿Un guisito de morondanga?

Un proyecto de investigación teatral, con la dirección del dramaturgo Mariano Dossena, ha llevado a los manjares de Doña Petrona a las tablas: “Petrona, una delicia teatral” incursiona en el mundo de las buenas costumbres domésticas y las inolvidables recetas de la inefable cocinera, con eco en una página de Facebook.

Doña Petrona tiene hoy su sitio en internet (medio que no llegó a conocer) con historias, fotografías, recetas, anécdotas y novedades culinarias.

La modestísima cuenta de Twitter @almapetrona quiere recordarla en la red social del pajarito.

La Fundación Metrogás, en reconocimiento a la abnegada labor de Doña Petrona en la difusión del gas natural entre los hogares, publicó la reseña histórica “Doña Petrona, la cocina y el gas”.

“Juanita, por favor, ¿me levanta la manga?”

En este breve fragmento, Doña Petrona, su asistente Juanita y un particular pedido de ayuda:

Doña Petrona “en su salsa”
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